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R. Eliezer ben Horkenos

Protagonistas del Talmud:
R. Eliezer ben Horkenos

R. Eliezer fue uno de los Tanaim más importantes de la segunda generación.


Vivía en la ciudad de Lod, y fue contemporáneo a la destrucción del Segundo Templo. Estudió en la Yeshivá de Rabban Yojanan ben Zakai y llegó a ser uno de sus mejores discípulos.


Tanta era su memoria de la Torá Oral que su maestró lo apodó "bor sud", que significa "pozo sellado", que no pierde ni una gota de agua.


En esa Yeshivá conoció a sus colegas Yehoshua ben Janania y Raban Gamaliel II, con quienes discutió ampliamente; R. Eliezer es uno de los Tanaim más mencionados en la Mishná, que registra las opiniones de él y sus colegas, con quienes sin duda compartió mucho tiempo.


De hecho, R. Eliezer se casó con la hermana de Raban Gamliel, que se llamaba Ima Shalom. Pero con quien más discutió fue con R. Yehoshua ben Hanania: ¡La Mishná está repleta de casos en donde ambos opinan lo contrario!


R. Eliezer ben Horkenos llegó a ser un Rav muy prestigioso: en su ciudad, dirigió una Yeshivá y un tribunal halájico o Beit Din.


De joven, Eliezer trabajaba en los amplios campos de su padre Horkenos junto a sus hermanos. Un día, mientras araba tierras pedregosas, se sentó y se echó a llorar. Su padre le preguntó: "¡Hijo mío! ¿Por qué lloras? Ya has labrado suficiente en esas tierras, ven y continúa en tierras más verdes". Pero Eliezer continúo llorando y le dijo: "Lloro porque lo que deseo es estudiar Torá". Su padre se burló de él: "Ya tienes 28 años, ¿realmente deseas aprender Torá? No es conveniente para ti. Mejor cásate, ten hijos y lleva a ellos a la escuela a que estudien Torá". A Eliezer esto lo entristeció tanto que ayunó y lloró durante dos semanas, hasta que se le apareció el profeta Eliyahu en sueños y le dijo que si eso quería, debía ir a la yeshivá de Rabban Yojanan Ben Zakai en Yerushalaim. Eso hizo, y cuando tuvo al sabio delante de sí, le dijo entre sollozos: "Deseo estudiar Torá". "¿De quién eres hijo?", preguntó R. Yojanan; pero Eliezer no le contestó. Eliezer logró que Raban Yojanan Ben Zakai decidiera enseñarle dos Halajot por día. Cada Shabat, Eliezer las repetía hasta memorizarlas. Pero Eliezer quería aprender más y decidió guardar ayuno nuevamente. Cuando, al octavo día sin probar bocado, en la Yeshivá el olor de su boca hambrienta llegó a R.Yojanan, este le indicó que se retirara. Eliezer se sentó y se echó a llorar. "Me apartaste de tu presencia tal como quien se aparta de alguien que tiene una enfermedad contagiosa". El sabio le dijo: "Hijo mío, tal como el olor de tu boca ha subido hasta de mí, que el aroma de las palabras de la Torá suban de tu boca hasta el cielo. Dime, ¿quién es tu padre?". Esta vez Eliezer le dijo, y R. Yojanan se asombró: "¿Eres hijo de uno de los más grandes hombres y no me lo habías dicho? Hoy dejarás tu ayuno y comerás conmigo". Mientras tanto, sus hermanos estaban cada vez más molestos de que Eliezer hubiera dejado de trabajar con ellos. Le dijeron al padre: "Sube a Yerushalaim y dile a Eliezer que no disfrutará de ninguna de tus posesiones". El padre se dirigió a la ciudad para desheredarlo, pero al llegar a la Yeshivá vio que R. Yojanan ben Zakai estaba celebrando un banquete para Eliezer. Todos los magnates de la ciudad estaban presentes. Cuando lo reconocieron, le hicieron un lugar en la mesa, y el Tana le dijo a R. Eliezer: "Comparte con nosotros algunas palabras de Torá". Pero Eliezer dijo: "Rav, te diré una parábola. ¿A qué se parece esto? A un pozo de agua, que no puede dar más agua que la cantidad que ha sacado de la tierra; del mismo modo, soy incapaz de decir más palabras de Torá que las que he recibido de ti". R. Yojanan le respondió: "Yo también te diré una parábola. ¿A qué se parece esto? A una fuente de agua, que lanza su agua fuerte y burbujeante, logrando una descarga más poderosa que el agua que recibió; del mismo modo, eres capaz de hablar palabras de Torá más que lo que Moshe Rabenu recibió en el Sinai". Y luego agregó: "Pero para que no te sientas avergonzado por mí, me levantaré y saldré". Y entonces R. Eliezer se sentó y habló. Y habló tanto y tan bien que su rostro resplandecía como la luz del sol, tanto que nadie sabía si era de día o de noche. Unos de los presentes salieron y le dijeron con emoción a Rabban Yojanan ben Ẓakkai, que esperaba afuera: "¡Ven y escucha a R. Eliezer!". Y el Tana volvió, besó a su alumno en la cabeza y dijo: "Dichosos son Abraham, Itzjak y Yaakov, porque este ha salido de sus entrañas". Eliezer seguía sentado exponiendo, hasta que su padre se puso de pie. Eliezer se agitó y le dijo: "¡Padre mío! Siéntate, porque no logro pronunciar palabras de Torá cuando estás de pie". Hyrcanos le respondió: "Hijo mío, no fue a escucharte que vine, sino que mi intención era desheredarte. Pero ahora que he venido y he sido testigo de toda esta alabanza, declaro que tus hermanos han sido desheredados y su parte te será dada a ti como regalo".
Eliezer respondió: "Si le hubiera pedido tierras a Dios Bendito, Él me las podrías dar, como está dicho: 'De Él es la tierra y su plenitud' (Tehilim 24:1). Si le hubiera pedido plata y oro a Dios Bendito, Él me los podría haber dado, como está dicho: "La plata es mía, y el oro es mío" (Jagai 2:8). Pero solo le pedí a Dios Bendito poder ser digno de aprender la Torá, como está dicho: "Amo yo tus mandamientos más que el oro; por eso me guío por tus preceptos por sobre todas las cosas, y odio todo camino falso" (Tehilim 119:128).

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