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El maror y la cocina del Talmud

Estos son algunos de los alimentos mencionados en el tratado de Pesajin 36-41:



Hervir o rostizar, en horno de hierro o de barro, en sartén u horneado al sol. Para comer con regocijo o con aflicción, como anfitriones, como invitados en mesa ajena o como en el banquete del Rey David... El #Talmud, la gran fuente de sabiduría del judaísmo, nos lleva de la cocina de Babel a la de hoy, para pensar y conectarnos con nosotros mismos, con Dios Bendito y con nuestra comunidad a partir de cada ingrediente.


En la imagen anterior vemos ¡solo algunos! de los alimentos que se mencionan en las páginas del tratado de Pesajim que estudiamos esta semana en el ciclo Daf Yomi.


El maror

Particularmente, en Pesaj los judíos comemos “maror”: hierbas amargas que nos recuerdan la amargura de la esclavitud. Pero, ¿qué puede ser considerado maror y cómo se puede comer? Y, ¿qué nos enseña esta pregunta sobre las formas de cultivar y cocinar de los judíos de la época del exilio babilónico?


Para eso, viajamos a la huerta y la cocina del Talmud Babli, la gran fuente de sabiduría del judaísmo.





Según el tratado de Pesajim, la mitzvá de comer maror en Pesaj surge del pasaje “Y les amargaron la vida” (Éxodo 1:14). Así como las hierbas amargas son suaves al principio y ásperas al final, así eran los egipcios: suaves al principio, cuando pagaban a los judíos por sus labores, y ásperos al final, cuando los esclavizaron.


Por eso, lo importante del maror es el gusto amargo propio del vegetal. Entonces, se puede comer tanto el tallo como la hoja o el segmento principal de la raíz, y se pueden comer frescas o secas, pero no hervidas ni en escabeche.


Pero hay más: la mitzvá dice “hierbas”, en plural, y por eso los sabios del Talmud clasifican distintas plantas con las que se puede cumplir la mitzvá. Escritas en arameo, muchas de ellas han sido identificadas en la actualidad, pero algunas todavía hay dudas. En resumen, son cinco tipos de hierbas: Jazeret (lechuga, especialmente romana), Uleshin (endivia o achicoria), Temaja (zanahoria o rábano), Jarjabina (hierbas como el cardo corredor o el trébol de olor) o Maror (hierbas como la cerraja o el diente de león). Además se mencionan el coriandro, el puerro, la mostaza y la luffa (esponja vegetal), entre otras.


Lo importante: que sea una planta (no un árbol), que sea amarga, que sea verde clara y que tenga savia.


Las discusiones alrededor de esta mitzvá son minuciosas y fascinantes, ya que todo entra en discusión. Por ejemplo, ¿por qué el maror debería ser un vegetal común? ¿Acaso no es amarga la vesícula del pez kufya, o la planta venenosa “harzipu”? Pero son rechazados: porque el maror es como la matzá, y así como ésta se prepara con harina vegetal y apta para consumo humano, también el maror debe ser vegetal y comestible.


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