Kulot, jumrot


Página 100:a - "asher yaasún, zú lifnim mishurat hadín".


A partir del versículo, “y les harás saber el camino que seguirán y los actos que deben hacer” (Shemot, 18:20), nuestra suguiá aprende que el hombre debe exigirse más de lo que le pide el din, y en ocasiones hacer aquello que normalmente la halajá no le obliga a hacer. Rabenu Yoná (Shaáré Teshuvá, 3:13) agrega que quien se conduce así cumple una apreciada y muy importante mitsvá.


Esto puede verse en las palabras de jajamím (Masejet Kalá Rabatí, 5:1), quienes dicen que Yerushalayim fue destruida debido a que se conducían demasiado estrictamente según el din.


Asimismo, nunca encontramos que jajamím alaben el hecho de hacer una mitsvá que uno no está obligado cumplir. Más aún, incluso dijeron (Yerushalmi, Shabat, 1:2) que todo quien está exento de hacer cierta mitsvá y aún así la hace, se denomina "hediot" (“espíritu simple”). Hay que aclarar pues, cuál es el criterio según el que el hombre debe regirse, en qué casos debe se más exigente consigo mismo, y en cuáles no existe ninguna razón para hacerlo.


El Sedé Jemed (Kelalim, maárejet kaf, ot 16) explica que en lo que concierne al ámbito de los asuntos entre el hombre y su prójimo (ben adam lejaveró), cuando uno hace una mitsvá que no está obligado a hacer, también se considera que ha cumplido una mitzvá, y no es visto como algo negativo. Efectivamente vemos que su prójimo es beneficiado con su acción, lo que nos basta para decir que el acto fue “provechoso”.


En cambio, cuando la cuestión incumbe al ámbito de las mitsvot entre el hombre y D-os (ben adam leMakom), hay que analizar si se trata de un acto innecesario, o si por el contrario, es necesario que la mitsvá se lleve a cabo (sólo que, por alguna razón, él estaría exento de cumplirla). Por ejemplo, el que una persona permanezca en la sucá mientras llueve, es llamado un hediot, debido a que nadie tiene provecho de que él siga allí sentado, al tiempo que tampoco está cumpliendo una mitsvá.


En cambio, quien es exigente consigo mismo y se abstiene de beber agua fuera de la sucá, aunque tiene permitido hacerlo, ya estaría mejor –haré zé meshubaj (Rámbam, hiljot shofar velulav, 6:6). Pues, efectivamente, la ley no le obliga a molestarse a entrar a la sucá cada vez que desee beber un vaso de agua y sin embargo, quien lo hace está cumpliendo una mitsvá.

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