Berajá sobre alimentos prohibidos


Página 94:a - "he aquí que robó una seá de trigo".


En nuestra suguiá está explicado que si una persona robó trigo de su compañero y lo procesó hasta hacer con él harina y luego una masa, debe abstenerse de decir la berajá por la mitsvá de hafrashat jalá.


Y la razón es que ‘en zé mevarej éla, menaets’ (lit: “esto, más que una berajá es un insulto), debido a que el trozo de jalá con el que el procura hacer la mitsvá fue obtenido en forma ilícita.


Berajá sobre alimentos prohibidos: Según esto habría que analizar el caso de alguien que –jas veshalom– come algo prohibido (por ejemplo tevel), para saber si también debe abstenerse de bendecir birkat hanehenim. Por un lado podemos decir que también él está insultando a D-os con su bendición; por el otro, existe una diferencia entre ambos casos, pues quizá únicamente en el caso de birkat hamitsvot corresponde abstenerse de bendecir cuando el objeto es obtenido ilícitamente. Y la razón sería que el propósito de las birkat hamitsvot es agradecer la increíble oportunidad de poder realizar un precepto ordenado por D-os. Y puesto que al hombre también le fue ordenado no transgredir las instrucciones de D-os, no puede decir una berajá sobre una mitsvá, donde el objeto es el “cuerpo del delito” mismo. La esencia de birkat hanehenim, en cambio, es agradecer a D-os por el placer que derivamos del alimento. Y –obviamente– incluso quien come un alimento no permitido goza de éste, por lo que quizás, esta clase de berajá también pueda decirse para comer algo prohibido (ver Kaf Hajayim, 196, seif katán-4).


El Rámbam y el Raavad (hiljot berajot, 1-19) discreparon sobre este asunto. Según el Raavad, la persona debe decir la berajá, puesto que goza de la comida. Pero el Rámbam opina que no hay que decir una berajá sobre algo que está prohibido comer. Y así decide el Shuljan Aruj (Ohr HaJaiim, 196:1).


Birkat hanehenim por alimentos robados: A pesar de lo dicho, los poskim discreparon acerca de si hay que decir la berajá (birkat hanehenim) también sobre un alimento obtenido en forma ilícita, pero que no está prohibido comer, como por ejemplo si alguien roba uvas y después hace vino con ellas. Pues al haber transformado las uvas en otra cosa, el ladrón adquiere este nuevo producto (el vino), el tendrá permitido beber, mientras que las uvas dejan de pertenecen a su dueño original. Hay quienes opinan que esta persona debe decir la berajá sobre él vino, puesto que, como marcamos, no tiene prohibido beberlo. Según otros poskim, en cambio, también de esta forma hay que abstenerse de decir la berajá, puesto que las uvas se obtuvieron ilícitamente (ver Mishná Berurá, 196, seif katán-4). Lo que sale de todo lo dicho, es que cuando el ladrón pronuncie una berajá sobre este vino, estará en situación de duda si es que está insultando o no a D-os.


Kidush con un vino robado: No obstante, los ajaronim proponen una interesante lógica, diciendo que si seguimos el argumento indicado, alguien que por error hace kidush sobre un vino robado, yatsá yedé jovató lekol hadeot (“cumplió su deber de acuerdo a todas las opiniones”), y no se le considera como alguien que insulta a Dos. Ya que, si reflexionamos bien en la esencia de birkat hamitsvot y birkat hanehenim, encontraremos que cada una de ellas posee una característica específica, debido a la cual no corresponde pronunciar una bendición sobre algo robado. En el caso de las birkat hamitsvot, la idea es enfatizar la orden Divina de cumplir la mitsvá (asher kideshanu bemitsvotav vtsivanu, es decir, “…y nos ordenaste”). Y siendo que está prohibido robar para cumplir una mitsvá, quien pronuncia una berajá sobre algo robado está insultando a D-os. La esencia de birkat hanehenim, por su parte, radica en agradecer a D-os por el alimento que Él nos ha suministrado.


Por lo tanto, quien le agradece a D-os por un alimento obtenido en forma ilícita, también le está insultando (ver Korbán Netanel, Pesajím, perek-2, 18, seif katán-100, y Devar Avraham, primera parte, 16, seif katán-29). Dicho esto, si analizamos la berajá del kidush, veremos que las razones mencionadas respecto a birkat hamitsvot y birkat hanehenim no se aplican a ella, pues no caen dentro de ninguna de éstas categorías: No es birkat hanehenim, pues la pronunciamos para santificar el día de Shabat. Y no es birkat hamitsvot, pues no la pronunciamos para cumplir una mitsvá (fuera de que tampoco contiene la expresión "vetsivanu" –“y nos ordenó”–). Por lo tanto, quien dice kidush sobre un vino robado, no se le considera como alguien que está insultando a D-os (Shut Tsits Eliezer, parte 14, 41, seif katán-5).

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