EL MEJOR MENSAJE SOBRE PURIM QUE JAMÁS HAYAS RECIBIDO



Me pareció oportuno en esta semana de Purim involucrarnos, aunque sea un poco en el tema de esta festividad. Y aunque sabemos que gran parte de ustedes recibirá estas páginas después de acabada, de todos modos, al igual que en todas las festividades que celebramos, debemos procurar “llenarnos” con ellas, a fin de aprovecharlas durante todo el año. Y cuánto más esto es cierto en el caso de Purim, respecto a la cual jajamím dicen que jamás será anulada –siempre va ser celebrada por los judíos, estén donde estén y cualesquiera sean las condiciones en las que se hallen.


Lo que acabamos de decir no es sino nuestra primer “probada” en lo que a este asunto respecta. ¡Pero hay más! Él Ari Hakadosh nos enseña que la festividad de Kipurim es secundaria a la de Purim (esto está indicado en sus propios nombres: Ki-purim –como Purim). Esto es, ya sólo y de por sí, más que merecedor de nuestra reflexión. ¿Cómo es posible que una festividad que casi parece laica, jas veshalom, tenga una santidad mayor que la del día más santo y temible del año?


Sigamos analizando los hechos: La primera recepción de la Torá fue en Shavuot, cuando Moshé bajó con las tablas hechas y escritas por D-os. Y entonces, viendo lo que ocurría, directamente las rompió. Jazal nos dicen que las letras quedaron suspendidas en el aire.


Nos detendremos aquí para explicar algo de lo que esto significa. Un Sefer Torá tiene dos componentes:el material, o “recipiente”, y el contenido. El recipiente es la piel del Sefer Torá, que, como sabemos,requiere de muchos detalles para que sea casher (para poder recibir tanta santidad, el receptor debe ser santo en sí mismo), mientras que el contenido son las letras –laTorá misma.


En las primeras tablas de la ley, D-os, nos facilitó ambas cosas, es decir, el utensilio capaz de mantener la Torá, y la Torá misma escrita por Él. Bajo estas condiciones jazal nos dicen que,obviamente, nunca hubiéramos olvidado ni una palabra (Eruvin, 54:a). Y esto es algo que está a nuestro alcance comprender. Ya que si las primeras tablas fueron fabricadas por Él mismo, y vinieron junto con las letras grabadas en piedra,esto es algo que, como sabemos,no se borra, por lo que tampoco se olvida. Las segundas tablas,en cambio, fueron preparadas por Moshé, quien "escribió"sobre ellas. En este caso las letras estaban escritas y no grabadas,y el recipiente era un recipiente humano, a diferencia de las primeras tablas donde éste –el recipiente– era divino, al igual que las letras. Ahora está un poco más claro.


Cuando ambos, recipiente y letras, están hechos por Él, comprendemos por qué nunca hubiéramos olvidado una palabra. Pero si el recipiente está fabricado por el hombre,esto significa que antes de estudiar Torá, o de recibirla, el hombre debe prepararse. Ya que él constituye el recipiente, que es su propio cuerpo. Y, como dice el versículo "si quitas tus ojos, no está (La Torá)" (Mishlé, 23:5). Y como explica Rashi (Sotá, 35:a, dibur hamatjil‘hataif’). Está claro, pues, que si el recipiente no es perfecto, las letras escritas sobre él tampoco lo serán.Y siendo que están escritas, y no grabadas, pueden incluso estar borradas o medio borradas. ¡Y ésto es olvido! Pues bien, tras haber roto las tablas de la ley, y tras toda la historia que conocemos en la que Moshé suplicó delante de D-os,subió nuevamente al cielo, para volver a bajar el día de Kipur, día en el que recibimos la Torá –podría decirse que por segunda vez–cuando recibimos las segundas tablas de la ley.


Pero he aquí que la guemará nos dice: "esto nos enseña que Él puso la montaña encima del pueblo de Israel, diciéndoles:‘o reciben la Torá, o allí será su tumba’.” (Shabat, 88:a). Y la guemará dice que puesto que aceptamos la Torá por la fuerza –y sabemos que cuando alguien actúa porque le fuerzan, su acto no se considera una acción propia– podemos decir ¡que esta recepción no fue válida! Y a esto contestó la misma guemará, diciendo: “¡Es verdad!Pero de todos modos, la aceptaron voluntariamente más tarde…¡en el tiempo de Ajashverosh! ”De aquí comprendemos que en realidad recibimos la Torá tres veces: en Shavuot, en Kipur y,finalmente, en Purim. El Tosafot inmediatamente cuestiona:¡pero los judíos habían dicho naasé venismá (“haremos y entenderemos”)! Es decir, en la primera ocasión que recibieron la Torá, ya la habían aceptado de buena gana. ¿Por qué, entonces,D-os, "recurrió a la fuerza" paraque la acepten?


Esta pregunta la hace el Midrash Tanjumá (ParashatNoaj), y también el Maharal. Y,como suele ocurrir, salimos de aquí con tres respuestas distintas. Por el momento nos vamos a ocupar de la respuesta de Tosafot.


Tosafot contesta que cuando el Todopoderoso nos ofreció la Torá,los judíos la aceptaron con mucho amor y alegría. Sin embargo,después de ver el gran fuego que arrojaba el monte Sinaí, fuego que indica la gran responsabilidad que implica aceptar la Torá, tuvieron miedo y se volvieron atrás.Entonces, Él tuvo que forzar losa aceptarla. Pero más tarde, con los milagros que ocurrieron en Purim, volvieron a aceptarla, "por el amor al milagro". Es evidente,que lo que dice aquí el Tosafot requiere explicación. Primero,¿qué significa que tuvieron miedo a ver el monte en llamas?Segundo, ¿qué significado tiene esto que dice Tosafot que volvieron a aceptar la Torá "por el amoral milagro"?


Intentemos explicarlo: como sabemos,los milagros estaban a la orden del día en el desierto. Tenían un pozo de agua “portátil”, las nubes de honor que los protegía,y se alimentaban del maná que a diario les caía de los mismos cielos.Estos fueron los tres milagros fijos que ocurrían a diario.Pero además y como sabemos,otros milagros ocurrieron en Egipto y en el Mar Rojo, los que siguieron produciéndose durante todo el trayecto.


En este marco completamente sobrenatural los judíos no tenían nada que temer. Debían ver como algo casi evidente que podían cargar el peso y la responsabilidad de preservar y cumplir la Torá. El fuego del monte Sinaí, en este caso, simboliza la responsabilidad de cuidar esta misma Torá, pero en otras condiciones, en las que sus existencias estarían regidas no por una Presencia Divina evidente, sino bajo condiciones de vida totalmente normales y naturales, es decir, con la Providencia de D-os no tan obvia,y hasta oculta, sin milagros obvios a cada paso. Y ser responsables de cuidar la Torá sin la protección directa y revelada de Él, fue algo que indujo en un gran temor en ellos: “¿cómo podremos cuidar laTorá en condiciones tan adversas y difíciles?” Y a eso nos contestó D-os, ¡o aceptan la Torá, ahora mismo, o allí moriréis!” Y aquí,tenemos otra pequeña dificultad:¿qué significa este “allí”?Aquí nos juntamos con unartículo que escribimos en uno delos primeras ediciones, en el que hablamos de milagros, volviendoahora a explicar el tema. Todos sabemos que D-os creó el mundo.Y no solamente que lo creó,sino que, en realidad, lo sigue continuamente creando. Es decir,que si, jas veshalóm, Él dejara un momento de querer que el mundo exista, ¡éste desaparecería! Esto nos indica que cada acto que damos por obvio, cada cosa que nosotros tomamos como algo natural, no es sino un gran milagro. Y, sin duda alguna, esta clase de milagros es más grande y de una magnitud mayor que los ocurridos durante la salida de Egipto. Cierto, nos parecen obvios. Pero la razón es porque Él se oculta tras la apariencia de la naturaleza, cosa que dio y sigue dando lugar a los tan groseros errores de los incrédulos, ¡quienes piensan que el mundo funciona por sí mismo!


En cambio, si tomamos los eventos de Purim, especialmente la Meguilá, veremos que todo lo que pasó, parece que ocurrió sin ninguna intervención Suya, al punto que en toda la Meguilá no aparece ni una vez el nombre deD-os. (Ya el nombre Esther indica oculto, y Meguilá indica, revelar;y la frase que surge al juntarlas es Meguilát Esther, es decir, el“descubrimiento de lo que está oculto”). Si nos fijamos bien, a pesar que en la Meguilá no figura ningún nombre de D-os, y que todos los eventos parecen ocurrir de forma natural, causa-efecto,en realidad, el Gaón explica que en ella encontramos 70 milagros ocultos. Como sabemos, la Meguilá es uno de los veinticuatro textos sagrados de la Torá, ¡incluso que en ella no aparece el Nombre Divino!Los eventos que componen este relato, cada uno insignificante en apariencia, no son más que un Gran Milagro, detrás del que Él,D-os Mismo, se encuentra oculto.


Sorprendentemente fue escrita una Meguilá entera de diez capítulos para contarnos estos milagros,mientras que cuando se trata delos milagros que sí se revelan como tales, como los milagros de la salida de Egipto, la Torá no se extiende en explicaciones..Podríamos decir que la mayoría de los milagros que hay en la Torá ni siquiera son mencionados en ella. Únicamente los aprendemos de la tradición oral. Y no solamente esto, sino que ¡másaún! Jazal nos cuenta (Pesajim 118:b), que el hecho de que el hombre encuentre su vida, es decir, su parnasá, ¡es un milagro mayor que el de que el mar se partiera para el pueblo judío! ¿¿¿Quién piensa hoy en día que el hecho que uno pueda ganarse su pan, para él y para su hogar, constituye un milagro mayor que él de keriatyam Suf??? ¡Nadie! ¿Y por qué? Porque estamos acostumbrados, porque esto parece una simple ley natural del mundo, y la Mano Divina está completamente oculta tras las aparentes razones de por qué podemos lograr lo que logramos para sobrevivir.


Si el Todopoderoso nos hubiera quitado el velo, habríamos visto que el hecho de que nuestro trabajo nos provee nuestra parnasá ¡no es sino una ilusión! En realidad,esto es un milagro mayor que elde la apertura del Mar Rojo. Y esto es lo que nos dice el versículo:"Cierto. Tu eres un D-os que se esconde, el D-os de Israel, es Él quien salva" (Yishayahú, 45:15). Los milagros más grandes, los milagros más inconcebibles, frente a los cuales todos los milagros ocurridos en Egipto son nada,no son mencionados por la Torá. Igual ocurrió en nuestro caso, en Purim, una festividad que acabó produciendo un "nuevo" libro de Torá, ¡pero sin Su nombre!, puesto que quiso que quedara oculto.Esta es la verdadera razón que en esas dos festividades Janucá y Purim, existe la obligación de proclamar el milagro –pirsumenisa–, pues Él mismo no lo hizo.Y éste es el gran trabajo del día de Purim, de divulgar los 70 milagros ocurridos, y darse cuenta que en realidad todo lo que pasa en nuestra vida, cada acción, cada movimiento, cada uno de los acontecimientos y todo lo que ocurre, todo lo que nos parece"política", todo lo que nos parece"suerte", todo lo que nos parece resultado de nuestra inteligencia,y finalmente cada movimiento voluntario o involuntario de nuestro cuerpo, ¡no son otra cosa que un milagro continuo!Y aquí llegamos finalmente a comprender lo dicho por el Tosafot: la primera vez que los judíos aceptan la Torá, estaban viviendo en un "régimen de milagros abiertos". Y, por lo tanto,no vieron las dificultades de vivir en un mundo donde la apariencia de D-os está parcial o totalmente oculta. Cuando llegaron al monte Sinaí, es decir, en el momento que tuvieron conciencia que aceptarla Torá también implica vivir en condiciones en las que Él se oculta, un terror cósmico se apoderó de ellos por lo que significaba aceptar esta enorme responsabilidad. Frente a esto, D-os los obliga a recibirla, diciéndoles que si no lo hacen, "allí moriréis". No habíamos comprendido el significado de este "allí".Pero ahora, con lo que explicamos,está claro que "allí" indica precisamente ese momento clave en nuestra historia –los eventos de Purim– cuando D-os aparentemente había “desaparecido”, y los judíos estaban en peligro de ser exterminados. Pero inmediatamente,no bien aceptaron el liderazgo de Mordejay y Esther y volvieron en teshuvá, dándose cuenta que todos los eventos ocurridos en aquel período de nueve años estuvieron dirigidos hacia una única meta, entendieron que lo que les había parecido un conjunto de eventos naturales, no era sino una sucesión de colosales milagros. Es decir, D-os les enseñó que sólo cuando nos apegamos a Él podemos vivir hasta el final delos tiempos en este mundo,acompañados de pocos milagros pequeños revelados, o con enormes milagros pero ocultos. Y sin la aceptación de la Torá, ahí mismo, en Shushán la capital, habría llegado el fin del pueblo judío, jas veshalom. Por lo tanto, lo que debemos aprender y llevar a la práctica,es comprender que si Ubama dijo o hizo algo, no debemos preocuparnos en absoluto. No es él quien decide. Si el ejército israelí hizo esto o no hizo lo otro,esto no debe preocuparnos en lo más mínimo. Si el presidente de Irán dice o no dice tener tal o cual arma, esto no debe preocuparnos para nada, porque nada es decidido por él. Somos judíos y tenemos miles de años de experiencia. Todos las naciones desaparecieron. Somos el único pueblo que se perpetuó, a pesar de no tener ni tierra ni armas ni amigos –sino que al revés,sólo enemigos, ¡y qué enemigos!


Sobrevivimos a todo el mundo,tal como vemos en los eventos de Purim, donde la frágil Esther venció a todo el imperio Persa, sólo porque el Todopoderoso quiso. Pero tuvimos que ganárnoslo: Torá, tefilá, y guemilut jasadim. El día que debía ser el último de la historia judía, es la jornada más alegre del año para los judíos, es el día en el que el judaísmo resurgió más vigoroso. Y, no en vano, el mes que viene –el mes que sigue a Adar– es el mes de Nisán, el mes de la renovación y de la liberación para nosotros. Los goyim pueden saltar y bailar, pueden maldecir,criticar e intentar todo lo que quieran. Nosotros sabemos que si hacemos lo que nos incumbe, D-os ya arreglará todo de tal forma, que cuando esto pase y miremos hacia atrás, no creeremos lo que vamos a ver.


¡Porque la realidad, todo lo que está pasando, ocurre y es exclusivamente para nosotros! D-os no necesita relaciones públicas.Sólo quiere nuestra relación, que estemos en contacto con Él, sin dudar de nada, haciendo lo que es bueno para nosotros –lo escrito en la Torá–. Y entonces, todos los días del año serán alegres para nosotros como el día de Purim…


Y aquí nos detendremos,recordándoles únicamente una cosa antes de acabar: la meta de todo el día de Purim es estar alegre (laasot otam yemé mishté vesimjá). Por lo tanto, preguntamos: ¿cómo podemos estar alegres si hay judíos que no tienen qué comer, sihay judíos que no disponen ni delo mínimo? La mitsvá más grande de este día –y de toda nuestra vida(como dice el Gaón)– es la de alegrar al que no tiene y a quien no puede.Haciendo esto el día de Purim–y durante todo el año– estaremos seguros que esta unión del pueblo judío, finalmente despertará la unión entre el Todopoderoso y su pueblo. Amén!


Que finalmente llegue el momento que veamos toda la realidad y nada más.

Yehuda Toledanogeiger3213@gmail.com

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