Inscripción de la afiliación religiosa en el documento de identidad oficial


Página 49: a - amar la kera ana - “le dijo: yo se leer la Torá”.


La alta perspicacia y la agudeza del Gaón Rabí Shalom hakohen Shevadrón Zt”l (5095-6071), autor de la obra Shut Maharshám, salvó a los judíos de Rusia del peligro de morir de hambre, al que estaban expuestos por los caprichos del Zar Ruso.


Éste monarca (antisemita por excelencia) decretó una ley en la que le indicaba a la administración del país reconocer oficialmente a los karaítas y otorgarles plenitud de derechos, como a los restantes ciudadanos del país. Paralelamente, se añadieron duras reglamentaciones para los judíos: reducción de derechos, desproporcionados impuestos y exigencias imposibles de cumplir.


Algunos judíos tuvieron la astucia de recurrir a una simple solución: ir delante de los empleados del gobierno y declararse como karaítas, con lo que se salvaban ellos y sus familias. No obstante, estos estaban al corriente de que los sabios decretaron (Rosh Avodá Zará 2,4, y en el Shuljan Aruj YO”D, 157:2), de que a un judío le está prohibido declararse idólatra para salvar su vida. Y la razón es que al hacerlo respalda y acepta otra religión, al tiempo que niega la Torá de Moshé. Por lo tanto, estos judíos se dirigieron al Maharashám, para que les diga si tienen permiso de declarar que son karaítas o no (los karaítas aceptan la Biblia, pero no todo lo dicho por jajamím [Maguen Avot escrito por el Rashbats sobre el tratado de Avot, 1:3]).


Un suspiro de alivio se oyó salir de las bocas 300 de judíos cuando fue leída la respuesta enviada por el Maharshám (Shut, octavo volumen -166), en la que se les permitía declararse como karaítas. Esta decisión fue tomada siguiendo las palabras del Shuljan Aruj (E”H, 38:25) y a partir de lo dicho en nuestra suguiá, de que un hombre puede ser mekadesh a una mujer diciéndole “me eres mekudeshet a condición de que ani karaá” (en el siguiente párrafo explicaremos el sentido de esta expresión) con lo que basta que sepa leer los versículos de la Torá, de los profetas, y de los escritos en forma correcta, para que esa mujer sea considerada mekudeshet.


Y sigue el Maharshám explicando: según vemos en nuestra suguiá, el término karaá puede explicarse como un título que se le da a alguien que sabe leer la Torá. Y, por lo tanto, los judíos tienen permitido decir que son karaaim (plural de: karaá), dado que su intención al decir esto es indicar que ellos pertenecen a la nación judía, cuyos hijos estudian y leen la Torá. Y, haciéndolo en esta forma, no hay infracción alguna. Pues el único tipo de declaración que estaría prohibida es la que no puede interpretarse de dos maneras (Nedarim 62:b). Pero esta declaración, que el empleado gubernamental comprende de una forma y que quien la declara le asigna (en su mente) otro sentido, es totalmente permitida.


El Maharshám enfatiza que antes de su declaración, los judíos deben indicarse o susurrarse entre sí que su intención no es, jalila, identificarse con los karaítas.

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