Ternero con un ojo menos


Página 24:b "dijo Rav Sheshet: si el esclavo estaba ciego de un ojo, y el dueño la sacó de su orificio"

De nuestra suguiá sale que un eved kenaani se libera cuando su amo le produce un defecto en cualquiera de los 24 miembros que menciona la guemará.

Rav Sheshet nos explica que el esclavo se libera incluso si el dueño le quita un ojo ciego. Pues aunque ya no veía antes, siendo que su amo le quitó un miembro, sale en libertad.

Como ordena la Torá, la ley inherente a un ternero primogénito es que debe ser sacrificado como korbán. En nuestros días, que no se ofrecen sacrificios, lo que los dueños hacen es dejarle pastar en el campo, hasta que eventualmente se dañe. De este modo, y sólo entonces, siendo que el defecto o la mutilación invalida al ternero como sacrificio, podrá ser comido como cualquier ternero normal (Shuljan Aruj YO"D, 306:5).

Una vez ocurrió que una vaca parió un ternero primogénito, y su dueño judío, quien no pudo resistir la tentación, le cegó uno de sus ojos creyendo que así lo invalidaba para ser sacrificado sobre el altar, lo que le daría permiso de comérselo.

Pero para su sorpresa, el jajam que vino a examinar si efectivamente se trataba de un ternero ritualmente inválido, decidió que, a pesar de su imperfección, el dueño igualmente debía abstenerse de tocar el animal, y no gozar de éste hasta que por sí mismo se invalide con otro defecto. Este din obedece a la simple razón de que jajamím multaron a quien mutila su animal adrede (por transgredir la prohibición de la Torá de no mutilar kodashim) prohibiéndole comerlo, hasta que, como dijimos,se le produzca un defecto por vías naturales.

Tras algún tiempo, un vecino árabe pasó por la casa de ese judío, quien al advertir los ojos ciegos y heridos del ternero, le terminó sacando los ojos, para que la herida cicatrice rápidamente y de una vez. Resultó que, nuevamente, el jajam debía decidir si el acto de quitar un ojo que no funciona es considerado como hatalat mum –una mutilación adrede–, o si no se considera como tal, siendo que el ojo ya no funcionaba. El autor de la obra Torá Lishmá (309) dictaminó que la ternera ahora sí está permitida, basándose en la opinión de Rav Sheshet de nuestra suguiá,quien dice que un eved kenaaní debe ser puesto en libertad, incluso si su dueño lo despojó de un ojo ciego. Esta es, pues, la prueba de que quitar un miembro que no funciona en absoluto también se considera “hatalat mum”.

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