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El origen de la lengua aramea


Página 85:a - “la síntesis del guet es: ‘quedas permitida a todo hombre’.”

En toda acta de divorcio aparece la siguiente frase (cuya fuente es nuestra Mishná): “He aquí que quedas permitida a todo hombre”. Ésta es la única frase del guet en lashon hakodesh, exactamente como la menciona nuestra Mishná, a diferencia de todo el resto del documento, escrito en arameo.

A modo de acotación, es interesante mencionar que durante determinada correspondencia mantenida entre las más eminentes autoridades (poskim) que deciden sobre el texto de los guitim, sus líneas se dedican al análisis de cierta investigación filológica que intenta descubrir las fuentes del arameo.

Escritura de un guet en dos lenguas: El Rámbam dictamina (hiljot guerushin 4:8) que, de acuerdo a la Tosefta (7:10), un guet escrito en dos lenguas (parte en una y parte en otra) es pasul miderabanan. El Baal Haitur (séptimo capítulo) cuestiona esta decisión, diciendo: “Si es así, ¿cómo es que podemos escribir he aquí que quedas permitida a todo hombre en lashon hakodesh, cuando el resto del guet está en arameo?

El Ramá (responsa 126:130) responde que, en realidad, esta frase (“he aquí…”) la encontramos escrita en los bordes del guet, lo que se debe a que en el sector superior del documento encontramos esta misma frase en arameo. Y, por lo tanto, la mujer queda divorciada. Pues, en realidad, el guet se encuentra íntegramente escrito en arameo. Y las palabras “he aquí... etc.” en lashón hakodesh, en verdad se hallan escritas por segunda vez en los bordes del guet y por una simple cuestión de simetría. Y esto concuerda con lo que dicen los Tosafot, quienes señalan que en su época no se incluía esta frase en absoluto.

Además, escribe el Ramá, también según la opinión del Rámbam, un guet que fue mayoritariamente escrito en una lengua y un poco en otra, será válido; y únicamente no lo será cuando una parte considerable del mismo esté escrita en una segunda lengua.

Lashon hakodesh: la raíz del arameo: El Ramá continúa citando la opinión de Rabí Shemuel Yehuda Katslbogen (hijo del Maharam Padua), quien no estaba satisfecho con esta lógica y señala que la lengua aramea no es una lengua independiente, sino una deformación del lashon hakodesh. Y, por lo tanto, ambos se consideran la misma lengua (y quizá se trate un dialecto).

Esta opinión ya fue expresada por el gran gramático Rabí Eliyayu Bajur, que dijo que cuando los padres de Abrahám Avinu vivían en Aram Naharayim, la lengua dominante era el lashon hakodesh. Esto se puede constatar en el hecho de que los nombres dados a sus hijos están en lashon hakodesh. No obstante, más tarde, en la época de Lavan Haarami, yá se hablaba arameo, el que, como dijimos, era una deformación del lashon hakodesh.

”Una de las pruebas que utiliza el Rab Eliyayu Bajur es que la raíz “Natán (dar) se traduce al arameo como yahav. Y en toda la lengua aramea no hay una palabra que sirva para expresar “dar” en futuro. En cambio, se utiliza la palabra hebrea yitén. He aquí una prueba de que el arameo es una deformación del lashon hakodesh. No obstante, el Ramá discute esta decisión –según su propia postura– diciendo que, puesto que el arameo se asentó y fue aceptado como una lengua per sé, de allí en más tiene el valor de lengua independiente, incluso que su fuente sea el lashon hakodesh. Resumiendo, el Ramá escribe que la razón por la que acepta la singularidad de la lengua aramea es otra: la Torá entregada en Sinaí fue dada también en arameo. Yen el texto de la misma Torá (Bereshit 31:47) hallamos las palabras yegar sahaduta, que son términos arameos. E incluso el célebre Targum Onkelos, según los poskim (Hagaot maymoniyot hiljot tefilá 13) difiere de cualquier otra traducción... ¡pues fue entregado en Sinaí! Y ésta es entonces la razón por la que un guet escrito en lashon hakodeshy en arameo no es pasul: que nuestra misma sagrada Torá emplea este tipo de escritura.