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Rav Najman bar Yaacov

Protagonistas del Talmud: Rav Najman bar Yaacov

Comenzamos una nueva sección dedicada a los protagonistas del Talmud y hoy la dedicamos al Rav Najman, un famoso Amorá de la tercera generación de Babilonia que llegó a ser Rosh Yeshivá de Nehardea, una de las yeshivot más grandes e importantes de la historia, y le dio a esta un prestigio inédito hasta el momento.


R. Najman, que vivió en los siglos III y IV de la era común, estaba casado con la hija del "Reish Galuta" o exilarca, es decir el jefe de los judíos en el exilio. Durante esta época, Babilonia estaba bajo el dominio del Imperio Sasánida (persas), pero el Rosh Galut tenía a su cargo tareas específicas de la comunidad judía, como organizar sus tribunales, cobrar los impuestos a las comunidades y asignar presupuesto para las yeshivot. Era un cargo hereditario cuyo linaje se remontaba al Rey David, y quien lo ocupara era considerado un noble dentro de la corte del rey persa.


Por eso, R. Najman disfrutaba de grandes lujos y fortunas. Solía recibir en su casa a visitantes distinguidos y, cuando venían sabios de la tierra de Israel, los recibía en su Yeshivá que tenía la costumbre de reunir a todos sus alumnos de todas sus clases para escuchar al invitado, y luego todos podían hacerles preguntas.


Una vez, R. Najman recibió a R. Yitzjak en su casa llena de abundancias. Al irse, el anfitrión le pidió que lo bendiga. R. Yitzjak, contemplando a su alrededor, le dijo:

"Te diré una parábola para que veas a qué se asemeja lo que me pides. Una persona que iba por el desierto y estaba hambrienta, cansada y sedienta, se encontró un árbol cuyas frutas eran dulces y su sombra placentera, y había un canal de agua que pasaba por debajo de él. La persona comió de sus frutas, bebió de su agua y se sentó a su sombra. Cuando se dispuso a marcharse, miró al árbol y le dijo: 'Árbol, árbol, ¿de qué forma te bendeciré? Si te bendijera diciéndote que tus frutas sean dulces, no tendría sentido pues en efecto ya lo son. Si te bendijera en cambio diciéndote que tu sombra sea placentera o que haya un canal de agua pasando debajo de ti, tampoco tendría sentido pues ya tienes eso. Más bien, te daré la siguiente bendición: sea la voluntad de Dios Bendito que todos los brotes que salgan de ti sean como tú'. También respecto a ti, ¿de qué forma te bendeciré? Si te bendijera con sabiduría en Torá, ya la tienes. Si te bendijera con riqueza o con hijos, también los tienes. Más bien, sea la voluntad de Dios Bendito que la descendencia que provenga de tus entrañas sea tal como tú en cuanto a sabiduría en Torá, riqueza y honor'". (Taanit 6A)

R. Najman era muy rico y poderoso, y estaba consciente de ello. De hecho, dijo una vez:

"Si el Mesías está vivo en nuestra generación, es una persona como yo" (Sanhedrin 98B).

Pero su humildad se revela en su lecho de muerte.

Acostado frente a su maestro Rava, R. Najman le dijo: "Maestro, dígale al ángel de la muerte que no me haga sufrir cuando se lleve mi alma". Rava le respondió: "Acaso usted no es una persona importante? Puede usted mismo decirle eso". Pero R. Najman dijo: "¿Quién se considera importante frente al ángel de la muerte? ¿Quién se considera temible frente a él? ¿Quién se considera perfecto delante de él?"




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