Escalar andamios elevados


Página 82:a - "la mayoría de los conductores de camellos son honrados (kesherim)".


Nuestra Mishná indica tareas que son apropiadas para el humano y, asimismo, otras que no lo son tanto. Entre otras cosas la Mishná dice que la mayoría de los conductores de camellos son kesherim y temero sos del pecado (yeré jet). Y la razón de esto, sigue diciendo la guemará, es que su trabajo es en el desierto, sitio peligroso en el que merodean bandidos y animales salvajes. Esto hace que se encuentren más expuestos y, en consecuencia, más dispuestos a entregarse a la voluntad de nuestro Padre en los cielos, a Quien Le rezan para que los salve de todo apuro (Rashi). Y la pregunta que esto causa que nos hagamos es si acaso está permitido andar en sitios peligrosos para ganarse el pan, o si, por el contrario, hay que evitarlo, considerando que la Torá también nos ordena proteger nuestra integridad (como dice el versículo en Devarim, 4:15, venishmartem meod lenafshotejem).


El Nodá Bihudá (ver Pitjé Teshuvá, YO”D, 29-sk-10) explica que efectivamente está prohibido arriesgarse sin razón, fuera del pecado adicional que se comete de que, como sabemos, en los cielos revisan las cuentas de la persona que se encuentra en peligro y sus pecados salen a luz. No obstante, la Torá igualmente permitió ponerse en riesgo para ganarse el pan, lo que sabemos del versículo (Devarim, 24:15), “y así por él (por su pago), él está alzando (entregando) su alma”. Aquí la Torá ordena a los patrones y empleadores pagar los sueldos al final de cada día, sin demora, pues en ocasiones los trabajadores arriesgan su vida durante el trabajo, como por ejemplo, trepar árboles altos o escalar andamios para la construcción de edificios (Baba Metzía, 112:a). Aquí vemos claramente que está permitido dedicarse un trabajo que involucra peligro con el fin de ganarse el pan. Los poskim se extendieron sobre el asunto y llegaron a la conclusión de que está permitido ejercer un oficio riesgoso, incluso que al acabarlo la persona esté obligada a recitar la berajá de hagomel.


Razón de por qué el texto de la berajá ‘hagomel’ dice ‘hagomel le’jayavim tovot’ (“Quien le paga a los deudores con buenas cosas”): Todo el que regresa de un viaje en barco o de un trayecto por el desierto o, asimismo, un enfermo que se cura o alguien que sale de prisión, debe recitar la bendición de hagomel. Y lo que estamos tratando de comprender es por qué el texto describe a todos éstos como “deudores” (jayavim). En lo que respecta al enfermo que se repone y a quien sale de prisión, podríamos comprender la razón de por qué Jaza”l escogió éste término para referirse a ellos, ya que, ciertamente, si se enfermaron o fueron encarcelados, ello fue una señal para que despierten y examinen sus actos (Maharam Mints, 14). Lo que no comprendemos es por qué dentro de esta palabra también se engloba a aquellos que regresan de travesías por el desierto o por mar –a quienes nada les ha ocurrido– tal como aquellos que han recibido una señal a través de la que les indican que deben revisar sus acciones.


El Maharam Shik (O”J, 88) y el Avné Nezer (O”J, 39) explican que quien voluntariamente se mete a un sitio peligroso, no se ha conducido como es debido. Y ésta es la razón por la que se lo considera “deudor”. E incluso que lo hizo porque así se lo exigía su trabajo (cosa que la Torá le autorizó), de todos modos debe saber que el hecho de que D-os haya ordenado los eventos de modo que su trabajo lo expuso a peligros, ello mismo indica que debe revisar su comportamiento. Y, por lo tanto, está considerado un deudor.

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