Queso después de un abundante almuerzo con carne


Página 110 - ¿y un almuerzo bien cargado no cuenta?


Había un judío gravemente enfermo y que no podía comer como todos, al que los médicos alimentaban a través de su estómago. Este enfermo se dirigió al Jelkat Yaakov (Shut Ohr HaJaiim, 52 y 116) para consultarle si debía decir berajá antes de recibir su alimento, a pesar de que no lo ingería por boca. Para contestar a esto, primero debemos definir las condiciones que deben cumplirse para que exista obligación de decir una berajá antes de comer.


En nuestra suguiá está explicado que alguien que come hasta sentirse pleno, al punto de ni siquiera poder pensar en comida, no tiene permiso de cumplir la mitsvá de comer la carne de un sacrificio, debido a que una ajilá gasá (comida exagerada) no se considera ajilá (Rashi dibur hamatjil ‘ajilá gasá’, y ver Shaar Hatsiyun, Ohr HaJaiim, 612, seif katán ‘sus’-15). El origen de este din está en lo que nos dice la guemará (Yomá, 80:b), que quien come exageradamente en Kipur no es jayav karet –no le corresponde el castigo estipulado (por ejemplo, si empieza su almuerzo antes del ayuno, y a la hora en que está prohibido comer, aunque se encuentra excesivamente lleno, sigue comiendo). Y la razón de esta exención es que dicha comida no se considera una ajilá, dado que daña el cuerpo (fuera del desperdicio de comida que esto significa).


Y efectivamente así establece la Mishná Berurá (197, seif katán 28), donde está dicho que puesto que esta forma de comer (ajilá gasá) no es considerada ajilá, no hay que decir berajá.


Volvamos a la pregunta sobre el enfermo que no se alimenta a través de la boca.


Como sabemos, cuando una persona come, experimenta dos clases de goce: (1) el placer del paladar. (2) el placer de sentirse satisfecho, y el cese de la sensación de hambre (todo el tiempo que el alimento está en su estómago). Según esto, podemos decir que para estar obligado a decir una berajá, uno debe sentir placer también en el paladar. Pues, como acabamos de ver, a pesar de que quien come una ajilá gazá aún tiene cierto goce (que su satisfacción durará más tiempo), aún así no se considera ajilá, y la persona no está obligada a decir berajá. Por lo tanto, el goce del paladar es determinante, y el enfermo que no come a través de su boca no debe decir la berajá, siendo que su paladar no disfruta la comida.


Y ahora que sabemos que esta forma de comer no es considerada ajilá, cabe preguntar si alguien que come un abundante almuerzo de carne, al punto de que le repugnaría seguir comiendo, si acaso tendría permitido comer ahora un alimento con leche (ya que, como explicamos, al estar tan lleno, esto no será considerado una ajilá). No obstante, el Mishné lamelej (hiljot yesodé hatorá, 5:8) establece que le estará prohibido comer algo con leche, ya que cuando la Torá prohibió basar vajalav (carne con leche), no empleó el término ajilá, sino que dijo (Shemot 23:19) "lo tevashelguedí…", es decir, "no cocinarás…”. Esto significa que no podemos basarnos en el argumento de la ajilá gasá para permitir que esta persona consuma un alimento con leche después de atiborrarse de carne (ver allí que el Mishné lamelej pregunta en un caso que este judío quisiera comer carne de nevelá en condiciones similares, decidiendo finalmente que no será castigado con malkot ni habrá transgredido una prohibición mideoraytá, aunque si una miderabanán).

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