Medicación para administrarse en la víspera de un ayuno y poder soportarlo



La guemará aprende a partir del versículo "verapó yerapé" (Shemot, 21:19), que los médicos tienen permiso de curar.


Los Tosafot explican que la Torá repite el término “curar” (“y curar curará”) para indicar que los médicos tienen permiso de curar todas las enfermedades, tanto las que vienen por el hombre mismo como las que se presentan como un castigo Divino. Sin esta doble expresión del versículo diríamos que el médico sólo tiene permiso de curar las enfermedades que se deben al hombre, como por ejemplo cuando alguien contrajo pulmonía por haber estado expuesto al frío o cuando otro le hirió. Podríamos pensar que este es el tipo de dolencias y/o enfermedades que la Torá dio permiso de curar, y que el médico tendría prohibido involucrarse cuando a alguien le llega una enfermedad como un castigo del Cielo, pues el hacerlo implicaría desoír el decreto de D-os y, por ende, Su Voluntad. El Shuljan Aruj establece (Yoré Deá, 336:1) que no sólo está permitido curar, sino que para un médico también es mitsvá y obligación intentar sanar a los enfermos.


¿Es una mitsvá buscar un remedio para una enfermedad? Muchos preguntan acerca de una aparente contradicción en las palabras del Rambán en relación a esto. Por un lado, en su comentario sobre la Torá (Vayikrá, 26:11) escribe que el enfermo no debe procurar medicamentos ni consultar médicos, y que el permiso del versículo mencionado arriba sólo es para quienes no forman parte de la comunidad de Dos. Únicamente éstos son los que el médico tiene permiso de curar, siguiendo lo dicho en el versículo… “pero cuando Hashem está satisfecho con los caminos del hombre, [será agraciado y] no necesitará estar ocupándose con medicinas”. Y por el otro lado, en su libro Torat Hadam (Shaar Hasacaná) dice que la mitsvá de salvar vidas es una gran mitsvá, y que quien es diligente en cumplirla es digno de alabanza … y todo terapeuta que tenga conocimientos de medicina está obligado a curar. Y si se abstiene de hacerlo, se le considera como alguien que ha vertido sangre”.


Se han ofrecido numerosas explicaciones para aclarar esta contradicción en las palabras del Rambán. El Jazon Ish (Emuná Ubitajón 5:5) explica que los elegidos que se consagran íntegra y completamente al servicio Divino no recurren a embargo, se refiere a individuos de una talla espiritual muy alta, como lo eran Rashbi y sus compañeros. Y cuando el Rambán dice que no recomienda consultar médicos, sugiriéndole al enfermo que mejor le rece a D-os que le haga un milagro, esta es una recomendación reservada para períodos especiales de la historia judía únicamente –como se entiende de sus propias palabras–, cuando el pueblo Israel está en su tierra, y la abundancia de D-os la colma. En nuestra época, en cambio, el enfermo tiene obligación de consultar médicos y procurar los remedios necesarios.


Medicación para administrarse en la víspera de un ayuno y poder soportarlo: Un judío enfermo, a quien debido a su delicada situación se le prohibió ayunar el día de Kipur, recibió de su médico una interesante propuesta: administrarle una medicación especial el día previo a Kipur, lo que le iba a permitir ayunar sin comprometer su salud.


El Gaón Rabí Moshé Feinshtein zts”l (Shut Iguerot Moshé, Ohr HaJaiim, tercera parte, 90) le escribió a este enfermo que no acepte el tratamiento, basándose en los Tosafot de nuestra suguiá, de cuyas palabras sale que fuera de los procedimientos médicos habituales, la persona tiene prohibido actuar sobre su cuerpo para modificar el decreto Divino. Y, en este caso, la persona no necesitaba nada de ésto para su salud, sino únicamente para poder ayunar el día de Kipur. Pues, ¿cómo esta persona puede saber que tiene permiso de anular el decreto Divino que le causó que no pueda ayunar el día de Kipur…? E incluso que digamos que esto no es una prohibición, no obstante, ya que no está obligado a hacerse el tratamiento, esto mismo determina que el tratamiento sea prohibido para él. Ya que todo tratamiento médico involucra un riesgo, y está prohibido ponerse en riesgo sin una muy buena razón que lo justifique.


Enosh kejatsir yamav (“la vida del hombre pasa volando”): Y para acabar este asunto, es interesante mencionar las palabras del midrash Shemuel (parashá, 4 dibur hamatjil ‘matsref lakesef’) que cita lo dicho por Rabí Akivá y Rabí Yishmael sobre el versículo en Tehilim (103:15) "enosh kejatsir yamav": al igual que el árbol no crece cuando la tierra no es trabajada y abonada, y, asimismo, si crece y no le riegan acaba muriéndose, igual el cuerpo humano; pues éste es comparable al árbol, el abono al medicamento, y el agricultor al médico.

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