¿Bajo cada lápida hay un cadáver?


Página 69:a - "y con cal, donde hay tumbas".


Nuestra suguiá indica varias formas en que la persona puede mantenerse alejada del pecado y, asimismo, de la posibilidad de cometer infracciones involuntarias.


Entre estas sugerencias encontramos la costumbre de colocar cal blanca en los alrededores de las tumbas, cuyo color recuerda los huesos del cadáver, indicando así que en ese sitio hay un muerto enterrado.


Dos razones para alejar a gente de cerca de las tumbas: De lo dicho por los rishonim aprendemos que hay dos razones para alejar a la gente de las tumbas.


El Rámbam (Pirush hamishnayot, maaser shení, 5:1) explica que la razón es evitar que los cohanim se impurifiquen con la impureza que transmite la muerte (tumeát met). Rashi, en cambio, explica (Moed Katan, 5:a, dibur hamatjil ‘netsaynim’) que el propósito del alejamiento es evitar que la gente que lleva frutos de terumá toque la tumba, para que éstos no se les impurifiquen.


Un distinguido profesor de medicina se dirigió al Binián Tsiyón (Shut, 119) explicándole que deseaba colocar un feto muerto dentro de algún líquido conservador, y guardarlo en una probeta donde pueda conservarse mucho tiempo, de modo que los estudiantes de medicina puedan usarlo para sus estudios. “¿Existe un impedimento halájico para hacer esto?” –preguntó el profesor.


Si vamos a indagar sobre este asunto, antes debemos aclarar si existe o no obligación de enterrar a los fetos. De acuerdo al Maguen Avraham (Ohr HaJaiim, 526, seif katán-20) es mitsvá y obligación enterrarlos, y no hay ninguna autorización para guardarlo en una probeta. Pero según la opinión del Hagahot Maymoniyot (Rámbam, hiljot milá 1, seif katán-10) no existe ninguna obligación de enterrarlos.


La pregunta planteada por este profesor resulta relevante sólo de acuerdo a quienes opinan que existe una mitsvá de enterrarlo. A priori, la decisión debería depender de la discusión antes mencionada acerca de la razón por la que se marca el área de las tumbas. Ya que si pensamos como Rashi, de que la razón es que los frutos de terumá no se impurifiquen, hoy todos somos temeé metim, y la terumá es temeá de todas formas. Y, en consecuencia, no hay ninguna razón para impedirle a este profesor conservar el feto muerto en una probeta. En cambio, según el Rámbam, de que la razón por la que alejamos a la gente de las tumbas es evitar que los cohanim se impurifiquen con tumeát met, esa razón también se aplica en nuestros días. Pues a pesar de que, como dijimos, hoy estamos todos impurificados con tumat met, igual los cohanim tiene prohibido atravesar sitios impuros. Y, por lo tanto, el profesor tendrá prohibido conservar el feto en la probeta, ya que su cadáver produce tumá.


El Binian Tsiyón estableció que si bien es cierto que Rashi sólo mencionó una razón (los frutos de terumá) ello no quita que también según su opinión estas señales alrededor de la tumba estén destinadas a alejar a los cohanim. Y, por lo tanto, le prohibió a este profesor de hacer lo que planeaba, y le dijo que según la halajá debe enterrarlo como establece el din.


¿Quién es Rabí Zejariá ben Rab Yedidyá? Dentro del contexto de lo dicho,es interesante añadir que a pesar de que es una obligación marcar las tumbas,de todas formas no siempre esto significa que haya un muerto enterrado en ese sitio. Esto pasó en los días del Jatam Sofer, cuando cierto judío entabló vínculos de amistad con su vecino goy y frecuentaba su casa. En cierta ocasión, para su gran sorpresa, descubrió que en el patio de la casa de esta persona había una gran placa de piedra. Cuando el judío se aproximó a la placa, descubrió una escritura diciendo" P.N.– aquí está enterrado un hombre recto, Rabí Zejariá hijo de Yedidyá, fallecido en la víspera de Yom Kipur del año 5159". Este vecino judío, que además era cohen,envió su pregunta al Jatam Sofer, para que le indique si debe temer de que quizá en ese patio haya un judío enterrado, y, por lo tanto, abstenerse de entrar allí.


No toda placa indica la presencia de una tumba: El Jatam Sofer (Shut segunda parte,Yoré Deá, 337) se extiende en su respuesta, y entre sus palabras menciona que ya que no es sabido que el patio de ese goy haya sido utilizado para enterar judíos, y considerando además que el monumento estaba emplazado al revés, no se puede decidir que allí fue enterrado un judío. Pues pude ser que en la casa de ese goy haya vivido alguien que se dedicaba justamente a fabricar lápidas y monumentos, quien quizá fabricó ese monumento para enterrar a ese judío, que finalmente quedó sin uso. Asimismo es posible que la casa de ese goy haya sido alguna vez utilizada como depósito de la Jevrá Kadishá, y aquel viejo monumento simplemente yacía allí perdido. No obstante, el Jatam Sofer acaba diciendo que si el cohen desea lehajmir y no pisar en ese lugar, D-os le enviará berajá. Aquí, como en otros tantos sitios, jajamím intentan facilitar la situación al judío, a pesar de que dudas siempre podían encontrar.

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