Emboscada para ladrones


Página 69:a -"da al malvado de comer y que muera con eso"


En nuestra suguiá está explicado que el dueño de una viña del cuarto año (kerem revai) debe colocar trozos de tierra alrededor de la viña, para que la gente sepa que se trata de una viña prohibida, para que nadie tropiece con la prohibición de comer frutos del cuarto año, que, como es sabido, son kodesh y deben comerse en Yerushalayim (en caso que su santidad no haya sido redimida sobre dinero). Igual será el din en el caso de una plantación de frutas de orlá, la que debe marcarse dispersando trozos de tejas (según Rashi) alrededor de la viña que sirvan como señal. No obstante, según la opinión de Rabí Shimón ben Gamliel, la necesidad de señalizar esto es únicamente en un año de shemitá, cuando todos pueden entrar en los campos y comer lo que deseen. Pero en años normales decimos "halitehú larasháa veyamut". Es decir, puesto que quien está tomando los frutos lo hace sin el permiso de los dueños, no es sino un ladrón. Y no nos fue ordenado ocuparnos de evitarle caer en una prohibición.


¿Por qué decimos "halitehú larasháa veyamut"? Muchos de los comentaristas intentan explicar por qué de acuerdo a Rabí Shimón ben Gamliel no es una mitsvá tratar de evitarle a judío tropezar en una prohibición, cuando vemos que la Torá nos lo pide en tantas otras situaciones. El Shaj (Yoré Deá, 151, seif katán 6, ver allí el Dagul Merevavá) explica que es cierto que es una mitsvá que todo judío prevenga a su compañero de transgredir prohibiciones. Pero cuando éste está a punto de cometer una prohibición adrede y con conocimiento de causa, no nos fue ordenado impedírselo. Es interesante mencionar lo que dice el Jazon Ish (Demai, 8, seif katán-9), quien explica que cada judío debe imaginar que sobre una propiedad que no es suya cuelga un gran letrero que dice: "¡Robo (guezel)! Prohibido tomarlo". Si está dispuesto a robar, sobre nosotros no recae ningún deber de indicarle que está a punto de transgredir otra prohibición.


El Javat Yair no quedó satisfecho con todas estas explicaciones, y se mostró sorprendido que de todas formas no exista una mitsvá de impedir a esta persona transgredir otra prohibición. Esta pregunta le molestó bastante (Shut Javat Yair, 181 y 142), por lo que termina diciendo: "y quien encuentre una cura para mi dolor, será titulado como médico experto".


Emboscada para atrapar ladrones: De todas formas, hay que aclarar que, así como no hay ninguna obligación de prevenir al ladrón que cometa otro pecado (además del que está cometiendo), lo mismo será en lo que respecta a otros obstáculos capaces de dañarlo en su trayecto, una vez que penetra en el sitio del robo. Y, de ser así, ¿estaría incluso permitido tenerle una emboscada que le dañe?


En Masejet Derej Erets Rabá (5) cuenta que Rabí Yehoshúa hospedó a una persona en la aliyá de su casa (altillo), y para que el desconocido huésped no pueda llevarse nada en la oscuridad de la noche, Rabí Yehoshúa quitó la escalera que conducía hacia ese piso. Y, efectivamente, así fue, y a la medianoche, cuando el huésped quiso huir con su botín, no percibió la ausencia de la escalera, y cuando colocó su pie para empezar a bajar, cayó, rompiéndose la cerviz. Aquí vemos, aparentemente, que está permitido tenderle una emboscada a un ladrón.


En cambio el Gaón Rabí Shelomó Oyierbaj zts”l escribe (Minjat Shelomó, tercera parte, 105) que está prohibido tender una emboscada si que esto puede dañar al supuesto ladrón. Según su opinión, tampoco Rabí Yehoshúa intentó tender una emboscada.


Toda su intención fue forzar al huésped a permanecer arriba hasta que la gente de la casa despierte por la mañana, pero no que se rompa su cerviz ni que se dañe.


Pues de haberse fijado, el ladrón habría notado que la escalera no estaba en su lugar.


Deber de salvar al ladrón del peligro: No únicamente está prohibido causarle daños al ladrón, sino que el Pitjé Teshuvá (Yoré Deá, 251, seif katán-1) escribe que según muchos poseif katánim, si un ladrón conocido por todos como tal se encuentra en peligro, es obligación salvarlo, debido a que él es considerado mumar leteavón y no mumar lehajis.


Aflojar las cuerdas en donde se cuelga el lavado de la ropa: En uno de los barrios de Bené Berak operaba un conocido ladrón, cuya método delictivo consistía en trasladarse por medio de las cuerdas donde se cuelga a secar la ropa, a través de las que hábilmente iba saltando de una en otra. Uno de los vecinos tuvo una idea brillante: los habitantes de los pisos más elevados debían aflojar la tensión de las cuerdas, de modo que cuando el ladrón suba y empiece a saltar, eventualmente se cuelgue de una cuerda suelta y…


Pero los judíos, el pueblo de Israel, son “creyentes hijos de creyentes” (maaminim bnei maaminim), y no actúan sin consultar antes a los rabanim, quienes les indicaron que la emboscada estaba totalmente prohibida. Pues dado que, como sabemos, hay mitsvá de ayudar a un ladrón que se encuentra en peligro, de seguro estará prohibido introducirle en el mismo (Sefer, Jajam Lev Yikaj Mitsvot). Un inteligente Rabino que también vivía en aquel barrio, aconsejó a los habitantes que si no desean caer tan fácilmente en las manos de este ladrón, debían quitar las cuerdas totalmente, tal como hizo Rabí Yehoshúa, quien quitó la escalera que permitía bajar del piso superior.

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