Serpientes venenosas


Página 15:b - "la serpiente siempre es muad".


Las características de la serpiente siempre fueron objeto de discusión entre los poskim, tanto en lo que respecta a los dinim de los daños como a las leyes de la tefilá.


Según Rabí Eliézer en nuestra mishná, los animales salvajes que están domesticados (como el león, el tigre o el oso) "gozan" de un status de tam. Esto significa que si dañan, su dueño sólo deberá pagar la totalidad del daño tras la tercera vez que dañen, mientras que en la primera y en la segunda ocasión que lo hagan pagará sólo la mitad. Una serpiente, en cambio, incluso que esté domesticada siempre es muad, y su dueño deberá pagar todo el daño (incluso la primera vez que dañe).


Aparentemente, de aquí podemos deducir que la serpiente es el animal más peligroso de todos, pues incluso que esté domesticada no hay garantías de que no vaya a dañar. Sin embargo, el tratado de Berajot (33:a) indica que la serpiente no es tan peligrosa como parece. Según lo explicado en la guemará (y así fue dictaminado en el Shuljan aruj; Or HaJaim 104:3), si una persona que está rezando shemoné esré tiene una serpiente venenosa a sus pies, deberá abstenerse de interrumpir su tefilá (aunque le sea permitido moverse, ya que, según la explicación del Rámbam sobre esa mishná, lo común es que la serpiente no dañe). En cambio, si una persona está rezando shemoné esré y ve que un toro se le acerca, tiene permiso de interrumpir su tefilá. ¡He aquí que la serpiente es menos peligrosa que el toro!


El Gaón Rabí Shaúl Natenzon zts"l (Shut Shoel Umeshiv, primera edición-6) resuelve esta aparente contradicción: es cierto que según la opinión de Rabí Eliezer la serpiente es el más peligroso de los animales, por lo que incluso estando domesticada se la considera muad. No obstante, su temperamento agresivo se manifiesta principalmente en sus encuentros con otros animales y no con seres humanos, a los que les tiene cierto temor y por lo general no ataca. Es por ello que no hay que interrumpir la tefilá por su causa. El toro, en cambio, no le teme al humano. Por ello es que cuando alguien está rezando y un toro se le aproxima, debe interrumpir su tefilá.


¿Por qué no se puede domar una serpiente? El Ridbaz (Shut quinto volumen, 14),explica que la domesticación de una serpiente no hace desaparecer sus malas tendencias. Cuando cualquier animal ataca, no lo hace sino para satisfacer su apetito. Por ello, si los domestican habituándolos a comer de forma "civilizada",no atacan por estar hambrientos. La serpiente, en cambio, no ataca por apetito; y,siendo así, domesticarle no controlará su tendencia a morder.


El Seder Hamishná (5-1) también distingue entre la serpiente y los demás animales,y dice que aunque es cierto que la serpiente es peligrosa, uno puede discernir si es que viene con "intenciones" de morder. Y ésta es la razón por la que no hay que interrumpir la tefilá a causa de una serpiente. En lo que respecta al toro, en cambio, es difícil discernir cuáles son sus "intenciones".

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