Compra de libros sagrados para niños usando dinero de maaser


Página 32:a "de esto resulta que está pagando su deuda tomando de lo que es de los pobres".

Nuestra suguiá nos acerca una discusión entre los emoraim en lo que respecta a al alcance del deber de honrar los padres.

Según Rabí Yehuda, un hijo debe financiar las necesidades de sus padres. La opinión de Rav Natán bar Hoshaia, en cambio, es que si bien un hijo debe servir a su padre y contemplar sus deseos, no está obligado a financiarle el costo de los gastos que ello implique. Y, como prueba de ello, nos cita la Braita en donde se explica que al hijo le está permitido alimentar a su padre del dinero del maaser ani, que no son sino fondos de caridad. De esto se puede comprobar que el hijo no tiene ninguna obligación de financiar las necesidades de su padre, pues, como vemos, puede comportarse con él tal como lo haría con cualquier pobre al que le da tsedaká.

Finalmente la guemará rechaza la prueba de esta Braita, ya que es posible que la misma se esté refiriendo a aquellas necesidades no-imprescindibles para la supervivencia del padre, lo que seguramente el hijo no debe financiar, siendo ésta la razón por la que puede utilizar dinero de tsedaká. En lo que toca a la halajá, el Shuljan Aruj (YO”D, 240:5) dictamina que un hijo no tiene obligación de mantener a su padre.

Siguiendo la línea de nuestra suguiá, los poskim (Beer Hagolá, 249:5) probaron que el uso del dinero de maaser no está permitido, a no ser para metas que la persona no tiene ninguna obligación de financiar. De no atenerse a esto, se estará haciendo un uso indebido del dinero de la tzedaká. Por lo tanto, no es recomendable cumplir mitsvot con dinero de maaser,

como por ejemplo la compra de un etrog para cumplir la mitsvá de arbaat haminim (Shut Mahari Asad, O”J:40).

Compra de un etrog mehudar (alta calidad) con dinero de maaser: No obstante, el Mishkenot Haroim (maarejet mem, ot 130), escribe que si una persona tiene que elegir entre dos etroguim de distintos grados de hidur, puede financiar la diferencia de precio con dinero de maaser. Y esto, según lo explicado en nuestra suguiá de que al hijo le está permitido financiar las necesidades no-imprescindibles de su padre, utilizando este dinero. No obstante, hay quienes discrepan opinando que el dinero del maaser está reservado exclusivamente para los pobres, y no para otros destinos (ver Jatam Sofer, YO”D, 231).

Compra de libros de Torá para un hijo: Hemos explicado que no se debe usar dinero de maaser para financiar los gastos que nos exigen el cumplimiento de las mitsvot. Y, por lo tanto, alguien a quien D-os le permite ganarse la vida con holgura tendrá prohibido utilizar los fondos del maaser para financiar el coste de la enseñanza de sus hijos e hijas (hablamos, obviamente, de estudio de Torá) (Shut Iguerot Moshé, YO”D, segunda sección, 113); [si se trata de personas de ingresos limitados, la tendencia general de los poskim es permitirlo]. No obstante, los poskim escribieron (Shut Avnei yishpá segunda parte, 71) que una persona está autorizada a comprar libros sagrados para su hijo con fondos de maaser, puesto que él no está obligado a hacerlo. Y, por lo tanto, esto ya constituye un “aumento” de la mitsvá de veshinantam lebaneja. No obstante, hay que señalar que al adquirir un libro sagrado con dinero de maaser, el comprador debe marcar claramente en la primera hoja del libro que el mismo fue adquirido con dinero de maaser, para que sus hijos sepan que, en realidad, el libro no les pertenece, y así evitar que lo vendan (Taz, 249:1).

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