¿En qué modo está permitido servirse de un cohén?


Página 21:b - “no se practica la retsiá a un esclavo-cohén"

La siguiente historia ocurrió con un cohén, quien fue alumno de Rabenu Tam y fiel sirviente suyo:


Alguien le preguntó a Rabenu Tam cómo se explica que se haya auto-permitido ser atendido por un cohén, siendo que el Talmud Yerushalmi (Berajot, 8:5) indica claramente que ello está prohibido, en virtud del grado de santidad de éste.


El Mordeji (Guitin 461), quien nos cuenta esta historia, añade que Rabenu Peter estaba presente, e intervino respondiendo que un cohén puede ceder a su honor y servir al Israel. La fuente en la que Rabenu Peter se apoyó fue nuestra suguiá, donde se explica que si un cohén robó y no tiene dinero para pagar, puede venderse como esclavo.


Esto se debe a que la venta es por su bien, siendo que le proporciona la posibilidad de devolver lo robado (ver Taz O"J, 148:44-39). De aquí podemos deducir que no hay ninguna prohibición de “usar” un cohén, cuando ello repercute en su propio bien. Y así dictaminó el Ramá (Ibíd. 45), quien escribió que un Israel puede servirse de un cohén, con la condición que éste último ceda voluntariamente a su honor.


¿Por qué Rabenu Tam no respondió a la pregunta?:

El Taz (Ibíd.) nos explica la respuesta de Rabenu Peter de la siguiente forma: La Torá le exige a la persona que su toro y su burro descansen en el día de Shabat. No obstante, está claro que ello no significa impedir que la vaca mastique hierba, pues precisamente éste es el modo en que una vaca descansa. Lo mismo se aplica a la prohibición de utilizar un cohén: únicamente rige si el cohén no se beneficia de la ayuda o el servicio que está prestando. Pero en nuestro caso, estamos seguros de que el alumno de Rabenu Tamse benefició mucho con la oportunidad de poder atender a su ilustre maestro. Por lo tanto, el Rabenu Tam tenía permiso de gozar de los servicios de su alumno.


Es interesante mencionar que el Taz sigue explicando y dice que la razón por la que Rabenu Tam no contestó a la pregunta fue por su gran humildad. Pues no quería decir que a él le estaba permitido disfrutar de los servicios de su alumno por el hecho de ser un talmid jajam. Pero el Maguen Avraham (SK 75, y ver también Baer Hetev, letra 83) lo explica de otra forma: la voluntad de un hombre constituye su honor; y si así lo desea, el cohén tendrá permiso de servir a cualquier persona, incluso que ello no lo beneficie en nada. Lehalajá, la Mishná Berrurá (148:175) escribió que debemos tener cuidado de no pedir al cohén ayuda cuando no sea a cambio de remuneración (cuando la tarea que se le pida no sea demasiada digna). Asimismo, incluso con labores que no sean indignas hay que intentar conducirse según la opinión del Taz y evitar servirse de un cohén, si es que éste no se va a beneficiar también.


En cambio, en lo que respecta a darle honor en forma activa al cohén en sí está completamente permitido que ceda al mismo (por ejemplo, si el cohén no lo desea, no será necesario honrarle ofreciéndole que sea el primero en hacer netilat yadayim).

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