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LA AMELUT Y EL DISFRUTE DEL ESTUDIO

A las puertas de recibir la Torá, me pregunto en voz alta: si es por el mérito de la Torá que vamos a ser redimidos, ¿en qué consiste exactamente este mérito? ¿A qué se le llama estudiar Torá? ¿Qué es Amelut BaTorá? ¿Cuál es la función del Tashema en todo esto?

 

En nuestros días estamos tocando los niveles más elevados de estudio de Torá que hemos tenido en toda la historia del Pueblo de Israel. Pero como dijo el Staipler Z.L.: “Hemos crecido mucho en cantidad de Torá, pero no sé si en Calidad”. Se hablan de cientos de miles de personas que estudian el Talmud asiduamente. Nunca, excepto en los tiempos de Har Sinai, se hablaba de semejantes cantidades. Es evidente que el Rey del mundo tiene un plan detrás de todo esto y que, a las puertas del Mashiaj, se abran los Cielos para propiciar que todo el Pueblo de Israel sea redimido por su apego al estudio de Torá.

 

Sin embargo, no es tan sencillo como parece. D. Bendito nos ayuda, nos empuja, nos abre el apetito…pero eso no basta. Cada uno debe de realizar su parte: estudiar con Amelut. La Amelut consiste en el esfuerzo de estudiar, entender, discernir, deducir y otros muchos más trabajos que se deben realizar durante el estudio. Todo ello, sin buscar nada más a cambio que nuestro apego a D. Bendito. No para adquirir fama, ni dinero, ni ningún otro disfrute en este mundo sino tan solo acercarnos más al Boré Olam y cumplir con Su Voluntad.
 

Una vez que contamos con la ayuda asegurada de los Cielos, toda esta labor, toda nuestra salvación depende de dos protagonistas: el Maguid Shiur/maestro y el estudiante/alumno. Del Maguid Shiur depende la transmisión de Torá. Del alumno depende su recepción.
 

Por ello vamos a describir la labor de cada uno de los protagonistas de la Amelut en la Torá

  

El Maguid Shiur y el Disfrute del estudio   


El trabajo es difícil tanto para el alumno como para el Rab. Tanto es así que a veces terminamos conformandonos con muy poco.
El disfrute en la Torá depende del esfuerzo en el estudio. El esfuerzo no es muy popular que se diga. El alumno se esfuerza, “sacrifica” su tiempo por venir a escuchar un Shiur, le presta atención, lo entiende…a medias…Le gusta pero no lo disfruta como debiera. 

El Rab por su parte, siendo que en nuestros días el umbral del esfuerzo está tan bajo y las distracciones son tantas, tiende a dictar su shiur lo más claro posible, lo más rápido posible y lo más atractivo posible. Todo ello redunda en una actitud aún más pasiva por parte del estudiante. Por fin, al no haber prácticamente esfuerzo, el estudiante no disfruta, la Torá no le “alimenta”.


Es nuestra obligación pues, procurar solucionar estos dos grandes obstáculos en el estudio de la Guemará para las generaciones que vienen.


Con respecto al disfrute del estudiante es imprescindible tomar en cuenta lo siguiente:
 

1) El disfrute del estudio es PIKUAJ NEFESH.
2) Para que haya disfrute hace falta esfuerzo. 
3) Cómo provocar el esfuerzo del estudiante.
4) Cantar la Guemara, la cúspide del esfuerzo.
5) Repasar, repasar y después repasar.
 
Con respecto al Maguid Shiur, es importante que se plantee cuál es su responsabilidad, prepare el Shiur y lo trabaje adecuadamente.


El disfrute del estudio es Pikuaj Nefesh

 

Muchas personas piensan erróneamente que el disfrute en el estudio solo corresponde a unos pocos privilegiados. Además tienen una controversial Guemará en la que apoyarse. Dice la Guemara en Masejet Jaguiga 5:


תנו רבנן שלשה הקדוש ברוך הוא בוכה עליהן בכל יום על שאפשר לעסוק בתורה ואינו עוסק ועל שאי אפשר לעסוק בתורה ועוסק ועל פרנס המתגאה על הצבור


Enseñaron nuestros Sabios en una Beraitá, que sobre tres personas llora El Santo Bendito Es: sobre el que puede ocuparse de la Torá y no se ocupa, sobre el que no se puede ocupar de la Torá y se ocupa y sobre el dirigente comunitario que se comporta de forma altanera con su público.

Podríamos deducir de aquí que hay personas que no disfrutan del estudio de Torá y que entonces no deben ocuparse de la Torá. Como si fuera que existen dos tipos de Yehudim: los que se tienen que ocupar de la Torá y los que no, los que la estudian porque la disfrutan y los que no porque no la disfrutan. Y esto es un error.

 

Hay muchas formas de entender esta Guemará. Unos dicen que D. Bendito “llora” porque se den situaciones tan tristes como la de ver que alguien no tiene la capacidad de ocuparse de la Torá y de todas formas lo hace. Y entonces, ¿qué habría de malo en ello? Pues sencillamente que el resultado de ese estudio sería muy mediocre, pudiendo llevar a la persona hacia conclusiones erróneas por no tener dicha capacidad para estudiar.

 

Por otro lado aprendí del R. Benaim שליט"א , en nombre del R. Shvadron, que esta Baraita no se refiere a eso. Se refiere a la forma de estudiar que cada uno tiene. Hay quien prefiere ir estudiando palabra por palabra hasta completar una Suguiá y hay quien prefiere leer toda la Suguiá primero por encima y luego “bajar” a estudiar las palabras. Una persona que se empeñe en estudiar Torá de una forma que no le resulte placentera es digna de que D. Bendito se apiade de ella y llore por ella.

 

Lo que tienen en común todas esas interpretaciones de la Baraita es que D. Bendito “llora” porque no hay preparación o trabajo adecuados en lo que se refiere al estudio de la Tora. Eso quiere decir que, no solamente que TODOS los yehudim deben dedicarse por igual al estudio de la Torá, sino que además tenemos la obligación de buscar el disfrute en el estudio, cada uno a su nivel, para que nuestro esfuerzo y nuestra capacitación sean adecuados. No vaya a ser que por falta de una preparación o estudio adecuados vayamos a llegar a conclusiones erróneas que puedan arruinar nuestra vida judía. En suma, el disfrute en el estudio es imprescindible para que avancemos en el estudio de forma constructiva y según la Voluntad de D. Bendito. 

 

Leí una vez en el libro del R. Lorenz, VEMEJITSATAM, una historia realmente ilustrativa y conmovedora sobre este tema:


Nos cuenta el R.Lorenz que el R. Shaj, en cierta ocasión, estaba esperando la visita de unos importantes Rabanim de EE.UU. que habían fletado un avión especial para mantener una entrevista con el Rosh Hayeshiva. Algo realmente importante. Ese día la reunión había sido fijada a las 3 de la tarde y cuatro horas más tarde el avión partiría de vuelta a los EE.UU.


Pues bien, cuando el R. Shaj salía del Bet Hamidrash para encontrarse con los Rabanim justo a tiempo, un papá con su hijo abordaron al Rosh Hayeshiva. Después de que el padre le dijera unas palabras al oído del R. Shaj, éste agarró al muchacho de la mano y se metieron en una habitación. Pasaron más de 15 minutos y todavía permanecían en el cuarto. Media hora…una hora. Todos los presentes se encontraban realmente incómodos al comprobar que el limitado tiempo del gran encuentro se iba reduciendo por momentos. Y el R. Shaj no salía…

 

Pasaron 70 minutos y el R. Shaj salió de la habitación pletórico, con el muchacho agarrado de su mano. El muchacho con la los ojos encendidos y la cara resplandeciente de alegría. El gabay del R. Shaj se le acercó y le comentó sobre la incomodidad de los Rabanim americanos.

 

El Rosh Hayeshiva respondió así: “¿Qué puedo hacer? No tenía más remedio. Se me acercó ese papá a decirme que su hijo cumplía la Bar Mitsvá mañana pero que tenía que ayudarle porque su hijo no tenía disfrute (SIPUK) del estudio de Torá. ¡Imagínate, un niño sin disfrute! Así que me fui a estudiar con él y hasta que no vi el brillo de sus ojos, no podía parar. Es PIKUAJ NEFESH, ¿te das cuenta? ¡Si un yehudi no tiene disfrute del estudio de Torá se encuentra en estado de Pikuaj Nefesh, peligro de vida, y eso se antepone ante todo! Por eso no tuve más remedio que interrumpir. Ahora vayamos al gran encuentro…  


Esta historia tan increíble es la que ha inspirado en parte a todo este gran proyecto del Tashema. Vemos de aquí la importancia tan crucial y trascendente que tiene el disfrute en el estudio de la Torá. En esto somos todos responsables tanto de nosotros mismo como de los demás. 


De todas formas, nuestra obligación de estudiar Torá no depende si se disfruta o no. Esa es nuestra obligación y tenemos que hacerlo porque así nos lo pidió El Shem Yitbaraj: ese es el sentido de la palabra Amelut; esforzarse en estudiar Torá sin pretender nada a cambio, ni siquiera el disfrute de ello.


Para que haya disfrute hace falta esfuerzo

 

Este principio se nos suele olvidar. Es imprescindible el esfuerzo personal para poder sentir alegría en el Limud. Lamentablemente, nadie busca el esfuerzo. El mundo del espectáculo en el que vivimos nos ha querido enseñar que solo se disfruta si el espectáculo es bueno, si no, no.

 

Desafortunadamente, esta aterradora “enseñanza” ha ido minando los corazones de muchas generaciones y se ha apoderado también de algunos de nosotros: si el estudiante no disfruta es porque el shiur no es bueno. ERROR. De nada sirve que el Maguid Shiur se esfuerce en ser cada vez más atractivo o sorprendente con su shiur. Siempre habrá un shiur que sea más divertido o más emocionante que el otro. El verdadero disfrute de la persona procede de su propio esfuerzo. Si la persona ejerce un esfuerzo entonces tendrá disfrute.

 

Dicen los Sabios Yagata Umatsata, Taamin… Si te esforzaste y lo conseguiste, créetelo. Si no te esforzaste y lo conseguiste, no te lo creas… Esto se refiere al verdadero disfrute, porque existen disfrutes que no son verdaderos. Sólo el esfuerzo personal puede generar disfrute verdadero.

El esfuerzo requiere intencionalidad: Cavaná
 

El problema es cómo incentivar el esfuerzo, cómo erradicar esa connotación tan negativa que asocia el esfuerzo al sufrimiento.

 

El esfuerzo NO es sufrimiento. El esfuerzo es gratificante. El sufrimiento viene cuando no estamos interesados en esforzarnos. Sin embargo, si estamos interesados en esforzarnos, aunque esto exija algo no placentero al principio, ese esfuerzo nos reportará múltiples beneficios. ¿Acaso jugar al fútbol no es un esfuerzo? Seguro que sí. Sin embargo nos reporta mucha satisfacción. Pero cuando no estoy interesado en jugar al fútbol, entonces ese esfuerzo de jugar al futbol se hace insoportable. De aquí podemos deducir uno de los principios del esfuerzo placentero: tener interés en ese esfuerzo.

 

Este principio, aplicado al estudio de la Torá, viene ilustrado a la perfección por el siguiente episodio:
 

En cierta ocasión, se le acercaron dos Bajurim al Jafets Jaim con la siguiente pregunta: “Querido Rab, somos una Jebruta que llevamos estudiando muchos meses juntos. Pero tenemos un problema: yo disfruto al estudiar Torá pero mi compañero no, se aburre. ¿Por qué unos disfrutan de estudiar y otros no? Contestó el Jafets Jaim: dime hijo mío, cuando estábamos en el desierto, D. Bendito nos mantenía con el Man desde los Cielos. Dime entonces ¿qué sabor tenía en Man? Respondió el alumno: el que quisiera uno. Y ahora, dime: si no tenía ningún pensamiento o intención que el Man le supiera a algo, ¿qué sabor tenía el Man? Respondió el Jafets Jaim: NINGUNO.

 

Esa es la gran lección: de la misma forma en que, si no había intención de disfrutarlo, el Man no sabía a nada, entonces el estudio de Torá sin ninguna intención de disfrutarlo no sabe a nada. 


Sin embargo el MUSAR no basta. Necesitamos hacer ejercicios prácticos con él. Leer juntos, analizar un texto juntos, trabajar juntos. El mismo trabajo que haría un entrenador de gimnasia privado, ese debería ser nuestro trabajo como Maguid Shiur. El esfuerzo debe ser gradual y ajustado a cada individuo.


Esto es de suma importancia para poder exigir cada vez más de forma gradual. Como me dijo una vez el R. (Dr.) Betesh. “Está bien que crezcamos en Torá poco a poco, pero no “nada a nada”. Lógicamente esto exige un acercamiento importante al alumno para conocer más en detalle el umbral de esfuerzo propio de cada persona. Y el estudio en grupo (como se hace en el Bet Hamidrash) ayuda mucho al esfuerzo.
 

En suma, para incentivar el esfuerzo, conviene:
- Saber que el esfuerzo no es sufrimiento.
- Saber que el esfyerzo lleva a una verdadera gratificación.
- Saber que el esfuerzo requiere intencionalidad
- Realizar esfuerzos de forma gradual.
- Conocer mejor al alumno.
- Estudiar en grupo (Bet Hamidrash)

 

Cantar la Guemara, la cúspide del esfuerzo


Este “trabajo” tan especial, que supone la cúspide del esfuerzo, el esfuerzo más preciado de todos ¿de dónde lo aprendemos?

 

En muchos lugares en el Talmud hayamos palabras de nuestros Sabios y de la Torá escrita acerca de la necesidad de pronunciar palabras de Tora en voz alta. Se habla de AMAL PE, trabajo de nuestra boca. Para eso fue creado el hombre: Adam leamal yulad, el Hombre fue creado para el trabajo.

 

¿Para qué trabajo? Pregunta la Guemara (Sanhedrin 99:). ¿Para el “trabajo” de la boca o para la actividad mundana? Lógicamente para el trabajo de la boca. A eso se le llama Amelut BaTora, abnegación al estudio de la Tora. Y lógicamente el estudio se realiza con la boca.

 

Dice la Guemara (Eruvin 54):

 

תנא תלמיד אחד היה לרבי אליעזר שהיה שונה בלחש לאחר שלש שנים שכח תלמודו תנא תלמיד אחד היה לו לרבי אליעזר שנתחייב בשריפה למקום אמרו הניחו לו אדם גדול שמש אמר ליה שמואל לרב יהודה שיננא פתח פומיך קרי פתח פומיך תני כי היכי דתתקיים ביך ותוריך חיי שנאמר כי חיים הם למצאיהם ולכל בשרו מרפא אל תקרי למצאיהם אלא למוציאיהם בפה
 

Dice la Baraita: Rabi Eliezer tenía un alumno que estudiaba en silencio. Después de tres años se le olvidó su estudio. Se enseñó también: tenía un alumno Rabi Eliezer que se merecía ser quemado por culpa de este mismo pecado de estudiar en silencio. Sin embargo, salió una voz del cielo que dijo: Déjenle, ya que está sirviendo a un hombre grande (R. Eliezer). Le dijo Shmuel a Rav Yehuda: ¡gran hombre! Abre tu boca para leer los pesukim de la Torá, abre tu boca para estudiar la Torá, para que se mantenga en ti la Torá y alargues tus días en este mundo. Como fue dicho: porque la Torá es vida para las personas que encuentran (MOTSAEHEM) la Torá y cura a todo el cuerpo. No leas “los que encuentran” (Motsaehem) sino “los que sacan por su boca” (Lamotsiehem be-pe). Es decir que D. Bendito da Vida a los que sacan la Torá por su boca, en voz alta.


Esa costumbre de cantar era la técnica que usaban nuestros Padres para recordar toda esa Torá oral que recibimos en Har Sinai. Durante miles de años, cientos de generaciones estudiaban de memoria las Mishaniot. Muchas palabras o estructuras de la Mishná fueron incorporadas a la Mishna solo para facilitar la rima de esta bella “Melodía”. Este cántico es el que permitió que la Torá Oral no se olvidara de nuestro Pueblo hasta que R. Yehuda Hanasí la pusiera por escrito.


El R. Elyashiv Z.Ts.L. estudió muchos años solo y en voz alta. El trabajo personal de preparar la Guemara, repasarla y cantarla en voz alta es imprescindible para adentrarse en la Kedushá del estudio y ser merecedor de todas las maravillas que prometieron JAZAL por el estudio de Torá.


Cantar la Guemará se refiere a entonarla adecuadamente, con sus puntos y comas, signos de interrogación y de exclamación. No basta con entender la Guemará, ni tampoco con leerla, ni siquiera con discutirla, sino que es imprescindible cantarla. Solo así habremos logrado adquirir verdaderamente nuestra Torá. Gracias a ello, ahora solo queda el repaso, para que la Torá se haya grabado definitivamente en nuestros corazones para la eternidad.

 
Nuestro empeño con el alumno debe ser en última instancia llevarle a “cantar” la Guemara en la hoja original de Vilna. Es factible…ya verán.

 

Lectura proactiva

El Maguid Shiur debe procurar que el mínimo esfuerzo del alumno genere el máximo disfrute. La última finalidad del estudio consiste en LEER ENTENDIENDO en voz alta la Guemará desde la hoja original del Shas Vilna (sin puntos) entonando adecuadamente las palabras y frases. Para ello es imprescindible entender bien la Guemará de forma PROACTIVA y no REACTIVA o PASIVA.

Para provocar el esfuerzo proactivo es imprescindible darle tiempo al estudiante a que lea la Guemara en español y la explique en voz alta. Entonces hay que formular preguntas que le ayuden a volver a leer para profundizar su entendimiento. Después de tan solo 15 o 20 minutos hay que forzarle a leer el trozo correspondiente en la hoja de Vilna. Este es el ejercicio mínimo que estamos ofreciendo realizar con el Tashema en la mano. Fíjense en la cara de satisfacción de la persona que logró leer en voz alta después de este trabajo de 15/20 minutos. 

Repasar, repasar y después repasar

 

Y por último, repasar…


“Todo aquel que olvida una de las cosas que estudió, sobre el dicen las escrituras que es como si pusiera su vida en peligro… “ - Pirke Abot (3 Mishná 8)


Este trabajo también es difícil de propiciar en nuestros días. Sin embargo, después de haber pasado por cantar la Guemara, el repaso se convertirá en el juego más divertido. 


Un programa adecuado de repaso es imprescindible. Ya saben… ¡quien estudia y no repasa es como el que plantó y no recolectó!

 


Cuál es la responsabilidad del Maguid Shiur

 

En un congreso de Maguide Shiur que preparó el Tashema en México, en Junio del 2014, el Jajam Shabot dio una brillante disertación sobre la responsabilidad del Maguid Shiur de toda la vida y actualmente en particular.

 

Basándose en la Introducción al Talmud del Igle Tal, recalcó la increíble responsabilidad que tiene el Maguid Shiur de “Traer Har Sinai” a la mesa de estudio. La necesidad de vivenciar la importancia del estudio y de vibrar con las palabras de la Torá, siempre ha sido una máxima en el Judaísmo.

 

Sin embargo, hoy más que nunca, este tema recobra una importancia suprema. Los corazones de nuestros jóvenes tienden a dejarse seducir por las múltiples distracciones que la tecnología ha puesto a nuestro alcance, o por el futbol, o por otras distracciones de peor apellido. La Torá resuena en el fondo, nuestro intelecto reconoce su valor pero nuestro corazón está “secuestrado” en temas ajenos. Hoy más que nunca necesitamos transmitir JAYUT (vivacidad) en nuestras charlas, nuestros shiurim, nuestras clases. El alumno necesita “vivir” la Torá. Es cuestión de “vida o muerte”. 

 

No nos podemos permitir el lujo de decepcionar a nuestros alumnos. Para muchos, ese shiur que dimos puede ser el primero de muchos o el último antes de abandonarlo todo. Es de comprender la ingente labor que esto conlleva, pero ese es nuestro cometido y también nuestro gran Zejut: D. Bendito nos puso esas preciosas almas delante nuestra, con sus oídos prestos a escuchar y que les grabemos la Torá en sus corazones. No podemos desfallecer, no podemos fallar…

Por ello, ante cada Shiur, el Rab debe plantearse estas tres importantes premisas:
 
1. El disfrute del estudio es cuestión de Pikuaj Nefesh
2. Recordar que el Maguid Shiur debe ser un Coach, un entrenador del estudiante para que éste logre reconstruir la Guemara. No se trata de traducirle la Guemará sino de provocar que él la reconstruya, entendiendo bien el SHAKLA VETARIA.
3. Recordar que el éxito del Maguid Shiur depende de su preparación.

Preparación antes del Shiur

 

La preparación del Shiur consiste en 5 pasos, a saber:

1. Elegir la Suguiá adecuada según el público. 
2. Tener bien preparada la Suguiá: el SHAKLA VETARIA, Rashi y los Tosafot, con algún que otro tema interesante o picante, algunos VORTIM de Musar para mantener la atención del estudiante.
3. Leer el Tashema en español y prestar atención a aquellas palabras que NO ESTAN en negrita para saber si "esconden" alguna enseñanza de Rashi, Tosafot o Rishonim.
4. Escribir preguntas que se le ocurran para que el estudiante reconstruya bien el SHAKLA VETARIA DE LA SUGUIA.
5. Hacer Tefilá.

 

Trabajo durante el Shiur
    
Este trabajo contempla 7 puntos:
   
1. Tener paciencia y dejar tiempo suficiente para que lean del Tashema.
2. Encargar diferentes trabajos a los estudiantes para mantenerlos "entretenidos" a todos.
3. Dar muchas palabras de aliento cuando consigan la más pequeña meta planteada.
4. Hablar con firmeza para que el alumno respete y se apreste a cumplir con su cometido. Recuerden que estamos haciendo "coaching".
5. Es conveniente dar deberes para hacer en casa.
6. Propiciar y enseñarles a abrir otros libros de consulta como un TANAJ.
7. Es conveniente pedir que cada alumno tenga papel y lápiz.

La Amelut consiste en el esfuerzo de estudiar, entender, discernir, deducir y otros muchos trabajos que se deben realizar durante el estudio, sin buscar nada a cambio más que nuestro apego a D. Bendito.

Es nuestra obligación solucionar los obstáculos en el estudio de Guemará para las generaciones que vienen.

Podríamos pensar que hay personas que no disfrutan del estudio de la Torá y entonces no deben ocuparse de ella. Esto es un error.

El Musar no basta. Necesitamos hacer ejercicios prácticos con él. Leer juntos, analizar un texto juntos, como un entrenador de gimnasia, promoviendo un esfuerzo gradual y ajustado a cada individuo.

La costumbre de cantar es la técnica que usaron nuestros Padres por cientos de generaciones para recordar la Torá oral. 

No nos podemos dar el lujo de decepcionar a nuestros alumnos. Para muchos, ese shiur que dimos puede ser el primero de muchos o el último antes de abandonarlo todo.